La Tierra se está calentando más y más cada día, con el consecuente derretimiento de los polos y glaciares, inundaciones, sequías, destrucción del hábitat natural (extinción de plantas y animales), etc. Todo esto es debido a la actividad humana.
Aunque pueda pasarnos desapercibido, el consumismo está muy ligado a todo esto, puesto que para poder consumir algo, primero hay que producirlo.
No sólo estamos adquiriendo un nuevo móvil, una videoconsola, un coche…sino que estamos contribuyendo a contaminar más el planeta y con ello ayudamos a incrementar lo anteriormente dicho. Pero a nosotros todo esto no nos preocupa, ya que es más importante estar a la moda teniendo todas las últimas tecnologías que salen al mercado, las cuales, muchas veces, enseguida caen en el olvido en cualquier rincón de nuestras casas.Tampoco hemos de olvidar el hecho de que una de las razones por las que consumimos es para demostrar cuál es nuestro status, para aparentar, creyendo que así vamos a ser más importantes, más respetados por nuestros iguales, envidiados, sin darnos cuenta de que somos las marionetas de empresas y “peces gordos” que quieren, y se enriquecen, a nuestra costa, sin interesarles nada más que hacer dinero, por mucho que nos vendan, constantemente en sus anuncios, que lo que realmente les importa somos nosotros.
Pero, ¿Somos conscientes de lo que nos aporta el consumismo? Yo creo que no.
El comprar cosas por comprar, por el afán de tener y acumular no da la felicidad, es más, los países ricos, con sociedades consumistas presentan mayor índice de casos de depresión, alcoholismo, crimen, ansiedad, obesidad y suicidios.
Y mientras nosotros vivimos absortos en el consumismo, casi 3000 millones de personas viven con ingresos inferiores a dos dólares diarios.
Nuestra salud se ve afectada por el consumismo, y también nuestra calidad de vida. Los casos de obesidad han aumentado alarmantemente, sobre todo la obesidad infantil, producto del estilo de vida que llevamos, en el que impera la comida basura, la falta de ejercicio y falta, o desconocimiento, de hábitos saludables, es decir, una estilo de vida sedentario, ocasionado, en muchas ocasiones, por la falta de tiempo. Pero también es debido a la publicidad a la que nos vemos sometidos diariamente que nos “vende” un canon de belleza en el que sólo tienen cabida cuerpos casi perfectos y una delgadez, en ocasiones, extrema, y nos ofrecen productos que nos van a permitir alcanzarla, aunque a la par, nos vemos bombardeados por montones de anuncios de productos poco saludables. En definitiva, un negocio de las grandes empresas.
Considero que como docentes debemos abordar estos temas en las escuelas.
Es necesario que eduquemos a los alumnos para que consuman, pero sin ser consumistas, que sepan los efectos de la publicidad en nosotros y qué es lo que pretende, para que así ellos puedan elegir y ser conscientes de a qué se enfrentan, ya que los medios, a veces, sólo consiguen confundirnos con tanta información contradictoria y sin contrastar.

Una buena forma es trabajar con ellos el significado y la importancia del comercio justo.
El comercio justo es una forma de comercio que se basa en la justicia social, en la calidad del producto y que tiene en cuenta el cuidado de la naturaleza, ya que se protegen los recursos naturales y el medio ambiente.
Este tipo de comercio aboga una producción y un consumo sostenibles, a la vez que rechaza la explotación infantil, defiende la igualdad de género y el pago justo al productor que vende sus productos.
Por último, no hemos de olvidar la importancia del reciclaje y de educar para un consumo sostenible.
Tenemos que trabajar hábitos que nos permitan llevar un estilo de vida que proteja y conserve los recursos naturales, y que ayude a salvaguardar la salud y el bienestar de todos los ciudadanos del mundo.
Para ello es necesario saber el cómo conseguirlo y qué podemos hacer nosotros como individuos. Algunos ejemplos son:
• Apaga las luces y electrodomésticos si no les estás usando.
• Utiliza bombillas de bajo consumo.
• Dúchate en vez de bañarte
• Cierra los grifos bien para que no goteen y no les dejes abiertos mientras te
lavas las manos, dientes, te peinas…
• No tires por el desagüe nada que no sea agua.
• Consume productos reciclados y reciclables.
• Evita utilizar productos de limpieza, pinturas, productos de higiene personal… que contengan sustancias tóxicas o peligrosas.
• Antes de tirar las cosas (juguetes, ropa usada, libros…) piensa si pueden ser reutilizadas.
• Reduce el consumo de pilas.
• Separa lo residuos para facilitar el reciclaje.
• Aprovecha el papel al máximo y después recíclalo.
• Reutiliza el material escolar de cursos anteriores siempre que sea posible.
• Utiliza las bibliotecas públicas y la biblioteca del colegio para el préstamo de libros o revistas, en lugar de comprarlos.
• Lleva al supermercado tus propias bolsas, mejor si no son de plástico.
• Opta por prendas de vestir y calzado de fibras naturales.
• Apúntate al comercio justo.
• Consume alimentos locales y de temporada.
• Rechaza los alimentos transgénicos.
• Consume alimentos sin aditivos.
• Usa el transporte público, la bici o camina, en vez de ir en coche.
• Comparte el coche en caso de que le tengas que utilizar.
• Evita el uso del aire acondicionado.
• Conduce a velocidad moderada y con marchas altas para ahorrar combustible.
• No dejes basura tirada en la naturaleza.
• Evita el exceso de ruido.
También debemos aprender y enseñar a nuestros alumnos a reciclar, explicándoles lo importante que es el reciclaje para preservar el medio ambiente, a la vez que les ayudamos a interiorizar los hábitos de reciclaje. Para ello necesitamos conocer la regla de las 4 erres.
Reducir: evitar la adquisición de elementos que pronto serán basura (embalajes, envases descartables, etc.).
Reutilizar: Muchos de los elementos que van a parar a la basura podrían volver a usarse (bolsas para las compras, envases retornables, etc.).
Reciclar: Idealmente debe ser nuestro último recurso, primero debemos intentar reducir y reutilizar.
Se puede hacer una recolección selectiva de algunos elementos y procesarlos para darle un nuevo uso, en algunos casos el mismo para el que fueron creados y en otros, elementos de una calidad inferior (como en el caso de los plásticos). Ejemplo: el plástico de botellas se convierte en juguetes, mangos de tijeras, o bien en nuevas botellas.
Recuperar: Esto generalmente ocurre con la recuperación de materias primas o materiales para volver a utilizarlos, y se ve más claramente en muchos procesos industriales.
De este modo, aunque hay otras muchas maneras, estaremos contribuyendo a salvar la Tierra, antes de que sea demasiado tarde.


